Deshidratación y efectos

deshidratación
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Deshidratación: El agua es esencial para la vida, es el principal componente de nuestro organismo interviniendo en numerosas funciones (mantenimiento de la temperatura corporal, transporte de nutrientes a las células, eliminación de productos de desecho, etc.) y no la podemos sintetizar.

Por ello, debe ser aportada diariamente en cantidades suficientes para compensar las pérdidas sufridas y de esa forma mantener un balance hídrico adecuado. Hidratación
PÉRDIDAS (2-2,5 L/día)
¿Qué es la deshidratación?

La deshidratación es el estado resultante de una pérdida excesiva de agua del organismo (sudor, orina, heces, respiración), puede ser hipertónica (la pérdida de agua excede a la de sodio), isotónica (las pérdidas de agua y sodio son similares) e hipotónica (la pérdida de sodio es mayor que la de agua).
% pérdida de agua

Efectos

1 – 2 % Sed, boca seca, debilidad, pérdida de apetito, aumento del trabajo cardiaco.
3 – 4 %
Menor rendimiento físico, dificultad en la concentración, disminución del volumen sanguíneo, retención de orina, dolor de cabeza.
5 – 6 %
Aumento de la temperatura corporal y del ritmo respiratorio, hipotensión, somnolencia, confusión mental, debilidad, irritabilidad, oscurecimiento de la orina.
7 – 10 %
Mareos, respiración forzada en ejercicio, espasmos musculares, delirio, alteración de la función renal, hipovolemia, agotamiento, coma.

>10 %Muerte por hipovolemia y fallo renal.

Las necesidades de agua varían para cada persona en función de:
Actividad física
Alimentación Condiciones ambientales (calor y humedad)
Consumo de alcohol
Problemas de salud
Edad: disminución de la percepción de sed, función digestiva y función renal
Medicamentos (por ejemplo, diuréticos o laxantes)
– Consideraciones específicas en situaciones especiales –
Necesidades de agua incrementadas: 1-1,5 ml por caloría ingerida (2,5 – 2,75 l/día). Beber agua a lo largo de todo el día: en las comidas, tomar agua favorece la ingestión de alimentos y entre comidas habría que tomar entre 4-6 vasos de agua u otras bebidas según preferencias.

Mayor necesidad de agua que los adultos: variará en función de la actividad física que realicen. Importante instaurar unos buenos hábitos de hidratación durante las primeras etapas de la vida.

Durante el embarazo, aumentar la ingesta en unos 300 ml/día. Beber agua a pequeños intervalos a lo largo del día ayuda a reducir la acidez.

La realización de ejercicio físico, en función de su intensidad, duración o condiciones ambientales, puede suponer una pérdida de 2-5 ml agua por cada minuto de práctica.
Antes del ejercicio Durante el ejercicio Después del ejercicio 400 – 600 ml de agua o bebidas deportivas (que incluyen minerales y carbohidratos) 150 – 300 ml de líquido por cada 20 minutos de ejercicio practicado Se ingerirá al menos la cantidad de líquido perdida prestando atención a la reposición de sodio
La deshidratación disminuye la capacidad de realizar esfuerzos de alta intensidad a corto plazo y esfuerzos prolongados.

Durante el periodo de lactancia, el consumo de agua debe aumentarse en unos 700 ml/día.
El agua, mejor de mineralización baja para evitar desequilibrios hidroelectrolíticos y descompensaciones (hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca congestiva).
Consuma entre 2 y 2,5 litros de líquidos diarios: a través de bebidas y alimentos (caldos, sopas, frutas y verduras) a lo largo de todo el día.
PAUTAS GENERALES DE HIDRATACIÓN:
1.Preste atención muy especial a las situaciones que puedan favorecer la deshidratación: calor y sequedad ambiental elevados, fiebre, diarrea, vómitos, etc.

2. Reconozca los síntomas de la deshidratación: sed, sequedad de mucosas y piel, disminución de la cantidad de orina y, en casos más graves, pérdida brusca de peso, orina oscura y concentrada, somnolencia, cefalea y fatiga extrema.

3. El agua y otras bebidas con diferentes sabores son necesarias para asegurar una adecuada hidratación: las bebidas con sales minerales, en concreto sodio, y con azúcares de absorción rápida, pueden facilitar una mejor rehidratación.

4. Es conveniente hidratarse antes, durante y después de realizar ejercicio: para reponer las pérdidas a través del sudor. No realice ejercicio en las horas centrales de días calurosos.5. Siga una dieta variada y equilibrada: rica en frutas y verduras frescas.

Si realiza una comida copiosa, ingiera una mayor cantidad de líquidos. Si realiza algún tipo de dieta, podrían variar sus necesidades de hidratación, Ante cualquier duda consulte a su médico.

En nuestra sección de Piel seca encontrarás productos para hidratarte.

Fuente: Campaña Hidratación CGCF Vocalía Alimentación

 

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